Entre montañas y agaves, esta boda fue una oda al campo verde mexicano, donde la naturaleza y la arquitectura se unieron para crear una experiencia espectacular. Desde la entrada, los invitados fueron recibidos por un camino de agaves iluminados que conducía a una estructura monumental: pirámides marcaban la entrada a una gran carpa donde cada elemento parecía fluir en olas de luz y textura.
Arriba, una instalación suspendida de cientos de cintas verdes se movía con el viento como si fuera un mar verde reflejando los rayos dorados del sol al atardecer. Debajo, una explosión de color: el sol mismo en una pista de baile y alrededor flores vibrantes en tonos rojos, naranjas, rosas y lilas, que contrastaban con las líneas geométricas del entorno.
El resultado fue una visión espectacular, una interpretación contemporánea del paisaje mexicano, donde la inspiración natural se fusionó con el diseño moderno. Un espacio vivo, lleno de energía, color y movimiento, iluminado por un haz de luz que marcó el inicio de una noche inolvidable. ✨🌿















































