Cada detalle de esta boda fue pensado para contar una historia de romance clásico, envuelta en una atmósfera mágica que parecía sacada de un sueño. Bajo un techo cubierto de follaje y luces tenues, el salón se transformó en un jardín iluminado, donde las flores, las velas y los árboles creaban una armonía perfecta entre lo natural y lo sofisticado.
Las mesas, dispuestas como un largo paseo floral, estaban adornadas con arreglos exuberantes de lisianthus, rosas y anthurium en tonos lavanda, durazno, rosa pálido y amarillo suave, acompañados por velas altas en cilindros de cristal que bañaban todo con una luz dorada y cálida.
Cada elemento —desde los menús personalizados con lazos de seda hasta los detalles de cristal en la vajilla— reflejaba un estilo elegante, atemporal y profundamente romántico.
La iluminación, cuidadosamente planeada, realzaba el verdor de los árboles y la textura de las flores, evocando la sensación de un día soleado en medio del bosque, donde el amor no hace más que florecer. 🌸🌿


























