La boda de Jaqueline y Francisco es la representación perfecta de idilio. Un paisaje natural que te roba el aliento, un lago en calma a la orilla de las montañas entre las que encontramos un templo abierto con sus paredes repletas de naturaleza.
Tenemos el escenario perfecto para una boda primaveral, flores en colores vibrantes en mesas, columnas, pilares y por todo el lugar. Y así, el sueño idílico se vuelve realidad.






















