Sasha y Jorge: La vie en Rose

¡Hola Novias!
Imagínense que el día de su boda soñada en un jardín hermoso la probabilidad de lluvia esta casi en cien por ciento ¿Qué harían?
En la historia de hoy vamos a averiguarlo y a descubrir que lo más importante siempre es el quién y no el dónde ni el cómo.
La boda de Sasha y Jorge es prueba de ello y de que después de la tormenta, siempre viene la boda perfecta.

Comencemos conociendo a los novios: el primer encuentro de Sasha y Jorge se dio no por casualidad, él buscó el momento ideal para acercarse a ella luego de verla por primera vez en un bar con amigos; esperó a encontrarla sola en la barra para llevarle un Rogelio, y no, no es que estuviera intercediendo por un amigo; ese es el nombre de la bebida favorita de Sasha. Y así como esperó para acercarse a ella también esperó el instante perfecto para proponerle ser novios, una cena de lo más romántica, rodeados de flores y velas, y como el título de esta entrada: la vida en rosa ya comenzaba. Y es que no es casualidad el titulo para esta boda, es la canción que representa su amor y también la que marco el momento en que Sasha le dijo ¡Si! a unir sus vidas para siempre, todo mientras sonaba en violín, fuegos artificiales estallaban en el cielo y lágrimas en los rostros de los presentes y es que Jorge organizó a ambas familias sin que Sasha lo sospechara para que estuvieran presentes y convertir aquel momento en único. Repitan conmigo: ¡la vie en rose!

Cuando los conocí, Sasha ya había imaginado la que sería su boda perfecta: un jardín, al aire libre, rodeados de árboles, una boda súper natural y romántica, bajo un cielo estrellado. Con esas ideas en mente comenzamos a trabajar en el diseño. Aprovechando dos líneas paralelas de árboles en el jardín en el que se iba a realizar la boda, el acomodo elegido fue que solo hubieras tres mesas alargadas con un camino y arcos de flores sobre cada una de ellas hasta llegar a la pista de baile. A ambos les encantó la idea, no había otro camino que tomar y fuimos avanzando para llegar al gran día.

Dos semanas antes de la boda tuvimos la primera advertencia, la temporada de lluvias se había alargado más de lo previsto y no había un día solo que no lloviera. #DedosCruzados. Sasha aun tenía clarísimo su día perfecto, mover la boda a un interior ¡ni hablar! y una carpa no era opción por la distribución del jardín.
Avanzamos según el plan y con la confianza puesta en que el clima se apiadaría de nosotros.

Cinco días antes de la fecha establecida, la probabilidad de lluvia paso de treinta al ochenta y cinco por ciento. ¡Reunión de emergencia! Esperamos unos días más con la fé puesta es que la probabilidad cambiaría. No fue así y con las horas contadas y luego de una sesión de terapia para la novia, algunas lágrimas y un dream team listo para actuar no teníamos otra opción que movernos, informar a invitados, encontrar el lugar ideal y lo más importante: llevarnos la esencia de la boda con nosotros para que el día soñado lo siguiera siendo.

El salón Antares fue la opción ideal. Lo dividimos para conservar el mismo acomodo y agregamos unas ondas en el techo para que el espacio se sintiera como un cielo abierto que fuera de unos claros al alba hasta unos tonos rosados y naranjas dignos de cualquier atardecer. Los mismos colores fueron llevados al mobiliario y al menaje: sillas verdes y manteles claros, platos y cubertería dorada acompañados de copa imperial transparente para conservar el equilibrio con el resto.

El cielo también lo llevamos a las mesas. Sobre ellas tres caminos de nubes de un lado al otro, al igual que los arcos que las abrazaban.
Una pista pintada a mano que imitaba un piedra esmeralda cortada de oro, sobre la que Sasha y Jorge bailaron su primer baile de esposos, no bajo el cielo estrellado que esperaban pero si bajo las estrellas que ellos mismos creaban. ¿Y adivinan que? Sí, afuera una tormenta a todo lo que daba. Al final movernos fue lo mejor, Sasha y Jorge tuvieron su día soñado y una boda hermosísima.

Todo listo para recibir a familias y amigos, festejar todos juntos el amor de Sasha y Jorge con mucha música, muchos shots, abrazos, a sacar los mejor pasos de baile y que la Vie en Rose los siguiera acompañando. ¡Cheers!

Gracias Sasha y Jorge. Y gracias novias por leerme, las espero en la siguiente historia.

Gerardo Sánchez
Expertos en Bodas

Esta boda fue posible gracias a:

Diseño y Planeación: Gerardo Sánchez
Venue: Salón Antares
Mobiliario: Detalier

Música: Dj César Lara
Coordinación: Bryan Manzano

Asistente de novia: Isabel Ledezma

Banquete: Carmen Bezanilla
Decoración: María Eventos y detalles
Fotografía: Willy Maldonado
Pista: Trazos hechos a mano
Iluminación: Máxima Iluminación

Deja un comentario