¡Hola Novias! Nos acercamos a la recta final del año y sé que muchas de ustedes están esperando el 2023 con desesperación porque será el año en que les toque vivir uno de los mejores días de sus vidas. Pues antes de viajar un año al futuro les voy a compartir la boda de Gaby y Alex , una boda con muchos saltos temporales y con una historia en las que no nos queda mas que decir: ¡el destino ha hablado!
Año 2006, primer salto en el tiempo. Messenger era de las pocas redes sociales que nos robaba tiempo y ahí la casualidad y un juego online unió a Gaby y Alex. Comenzaron a platicar, a él ya le gustaba ella y la invito a salir, Gaby no estaba lista y no tuvo más remedio que pedirle que esperara algunos años, sin saber que se convertirían en más de diez. El destino sabe esperar.
Segundo salto en el tiempo y avanzamos al año 2016; diez años pasaron, Gaby y Alex continuaron con sus vidas por separado, ya no los unía messenger pero si el azar. Se reencontraron y Alex volvió a intentarlo, a pesar de que Gaby tenía poco interés en comenzar una relación, esa noche terminó por convertirse en la primera de muchos días increíbles y sería el segundo comienzo de sus memorias juntos.
Avanzamos cuatro años más hasta diciembre 2020; otro brinco temporal y en plena pandemia mundial Alex decidió que era el momento de hacer la gran pregunta, con el pretexto de una sesión de fotos navideña en una de las casonas más emblemáticas de ciudad Chihuahua, en la Quinta Laguette se arrodilló mientras Gaby esperaba que sólo fuera para desear una Feliz Navidad, en cuanto se dio cuenta de lo que pasaba respondió un ¡Sí! inmediato. Y si creían que ahí terminaban los saltos en el tiempo se equivocan porque la pandemia nos mando hasta el siguiente.
Junio 2022, llegó el momento y ya conmigo involucrado habíamos decidido lo que sería el día ideal para celebrar su amor, el lugar estaba clarísimo, el mismo en el que se comprometieron: una casona llena de historia al igual que ellos. El estilo de la boda se convirtió en una historia más, una que reflejara todo el tiempo detrás para llegar a ese gran momento.
Colores de tierra en perfecta armonía, un estilo clásico y elegante para todo alrededor y al centro fuimos por lo arriesgado, un estilo rompedor y vanguardista que destacara entre todo lo demás y que cautivara a todos los invitados.
Mesas y sillas de madera clásicas en tonos desvestidos y equilibrados; cristalería en la misma línea con copa burdeos transparente y diamante humo, así como plato de servicio y cubertería dorada. Follaje seco de pampas y naturaleza preservada y para el toque romántico, las flores: lisianthus, tulipanes, dusty miller y amaranto.
Al centro una estructura circular de mas de ocho metros de altura y diámetro que se adueñaba de todos los ángulos, cubierta de follajes formados de naturaleza preservada conservando los tonos desvanecidos del resto de la decoración. Además unas bolas de cristal gigantes en conjunto con unos candelabros tipo sputnik de led que dotaban de una personalidad única a todo el evento.
El menú elegido para agasajar a sus invitados consistía de sabores muy locales, miren y saboreen conmigo: ensalada de pera caramelizada, crema de chilaca y maíz blanco, filete mignon bañado en salsa de sotol al romero, pera pochada al vino tinto. Suena delicioso ¿verdad? Pues estaba más de lo que suena.
Al igual que la escenografía Gaby y Alex rompieron la noche con una entrada electrizante y un primer baile de esposos mega romántico al que le siguieron muchas más canciones a lo largo de la velada para una fiesta que se alargo hasta la madrugada oara finalizar una día espectacular para todos.
¡Gracias Gaby y Alex!
Les dejo algunas fotos para la inspiración que están buscando para su día de película y los colaboradores con los que logramos otra boda para recordar. ¡Nos vemos pronto!
Venue: Quinta Laguette
Mobiliario: Mobil Lounge/Gerardo Sánchez
Decoración: Tavola Eventos
Fotografía: Gustavo Sauri
Banquete: Food Works
Tocado: Lazart Bridal
















