Yerika y Roberto: Y se hizo la luz

Hay historias de amor que parecen contarnos desde el principio cómo van a suceder, que se vuelven una premonición de sí mismas y está es una de ellas, ya verán por qué. Los novios que hoy les comparto, al igual que muchas parejas más,  tuvieron que retrasar su unión en varias ocasiones, debido a la pandemia, Pero al final y como debía de ser, el amor triunfó. Love 1 – Covid 0.

Empecemos y vayamos algunos años atrás. ¿Quién podría unir a una anestesióloga y a un ingeniero en software, en ciudades distintas, sin amigos cercanos  e intereres (cof cof) en común? ¿El destino? ¡No! ¿Una casualidad? ¡No! ¿Una solicitud de amistad en Facebook? ¡Exacto! Ese fue el primer paso dado por ella, uno al que le siguió él, unos segundos después: aceptar solicitud.

Luego, así como la boda unos años después y por diferentes razones, simplemente pospusieron todo, «por eso la premonición de la que les hablaba, noviazgo pospuesto presagio de boda pospuesta» Pospusieron lo que cada uno ya sabía, que había alguien que  los estaba esperando detrás de esa foto de perfil. Así que desde que decidieron «por fin» tener la primera cita, con muchos nervios de por medio, todo fluyó a la velocidad de la luz: el amor, los planes, los viajes, las sorpresas, y todo esto los llevó hasta una cena súper romántica en una cava subterránea en  San Cristóbal de las Casas, dónde Roberto ya tenía preparada la pregunta que lo hizo quedarse sin aliento y que le temblaran las rodillas… ¿Te quieres casar conmigo? Adivinan que respondió ella: aceptar solicitud (guiño).

Después de ese viaje, me encontré con ellos para terminar de trazar un plan perfecto: ¿Lugar? Decidido, ¿Decoración? Decidida, ¿Fecha? Decidida, el cuatro de abril de 2020.  Todo iba viento en popa hasta que de pronto, un murciélago chino y una pandemia mundial  llegaron  a entrometerse, fueron mis primeros novios en tener que posponer el día elegido, una decisión que no queríamos tomar aunque era inevitable: las bodas y  cualquier otro evento estaban prohibidos. ¿Hasta cuándo? No lo sabíamos.

Esperamos unas semanas y encendiendo un arsenal de velas, eligieron de nueva cuenta, está vez noviembre,  seguimos adelante con la planeación, el diseño y la convocatoria a invitados. Acercándose la fecha nos dimos cuenta de que iba a ser imposible realizarla. Había que elegir de nuevo y poner lo mejor de nosotros mismos, aquí no me queda más que agradecer tanto a los novios y a cada uno de los proveedores, por siempre buscar la mejor opción para todos. 

Los ánimos no decayeron y la nueva fecha fue encontrada: marzo 2021, esperamos como la primera vez y con los dedos cruzados, afortunadamente la suerte ahora estuvo de nuestro lado y Yerika y Roberto pudieron tener por fin su boda de ensueño, literal. 

Una ceremonia tan esperada no podía ser de otra manera más que inolvidable, por cierto que la iglesia elegida estaba cumpliendo cien años. Una razón más para celebrar por todo lo alto. Eso sí al igual que en la recepción, siempre cuidando que se cumplieran de manera estricta todas las medidas de seguridad, incluso la lista de invitados tuvo que reducirse para cumplirlas al pie de la letra.

Para la llegada de los novios a la recepción todo estuvo inundado de luz desde un camino de bengalas formado por todos sus seres queridos, un recorrido ideal para la cámara experta de @jonathanguajardo hasta la pista donde  «por el resto de mi vida» de Andrés Cepeda se convertiría en su primer baile como esposos, el fulgor se extendía desde un cielo resplandeciente reflejado en las mesas de espejo y en los cuencos de cristal, en ambos la rosas, tulipanes y anturios, todos de un blanco impoluto así como el vestido de la novia terminaban por envolvente en un sentimiento de completa fascinación.

No pude pedir mejor regreso al  ruedo que esta boda tan esperada. Les dejo las imágenes y disfruten conmigo. 

¡Nos vemos!

Tu Wedding Planner Favorito, Gerardo.

Deja un comentario