¿Qué pasa cuando te topas con unos novios amantes del vino, divertidos y con un montón de amigos? ¡Una boda Sensacional!
La boda de Mitch y Chino fue un reto enorme, pero también un gran logro, ya verán porque.
Su historia nos demuestra que no existen las casualidades y que cuando alguien está destinado para ti el universo se encargará de unirlos. La primera vez que se vieron fue durante unas vacaciones de Mitch donde Chino realizaba sus prácticas profesionales. Ahí quedo todo. Luego se volvieron a encontrar cuando ambos llegaron a vivir a la misma ciudad. Y aún no se daban cuenta que el destino les estaba hablando. Fue hasta después de dos años que descubrieron lo que había comenzado ya algún tiempo atrás.
La propuesta ya no fue cosa del destino, sino de él, quien se encargó de planear cada detalle, organizó a su familia y se fueron de viaje, ella no sospechaba nada y en una tarde perfecta mientras caminaban por el puente del castillo de Praga, se giró para descubrirlo con una rodilla en el piso y un anillo en las manos. …No estoy llorando.
El reto vino después ¿alguien dijo Vino? Cuando nos contaron que querían casarse al aire libre, en un viñedo y donde pudieran acudir todos sus seres amados. El sitio ideal sin duda era CAVALL 7, un hermoso viñedo caracterizado por su arquitectura cuidadosa de cada detalle, el desafío era transformar sus velarias al aire libre sin que dejara de sentirse la libertad del espacio pero previendo las altas probabilidades de lluvia que había para la fecha elegida. ¡Reto aceptado!
Les propusimos un jardín invertido: un cielo verde lleno de palmas, plumosos, flor de amaranto y statices. Trazos marcados por la naturaleza y caminos de luz. La perspectiva les fascinó y no quedaba más que aplicarse y concretarla. Lograrlo implicó semanas de arduo trabajo de CREATO Studio y Bukei Diseño en conjunto, cuidar cada elemento y darle movimiento para que estuviera en armonía con el resto del lugar. ¡Misión cumplida!
El día llegó y comenzó con el first look de los novios en la hermosa capilla con vista a la plantación, ¡instante mágico! La novia estaba hermosísima (maquillaje y peinado de El Salón Hair Dressing Club). Luego del momento solemne una sesión de fotos en medio del viñedo. Quedaron increíbles gracias al talentoso Jonathan Guajardo Wedding Photography. Le siguió el cocktail en una terraza súper relajada acompañando el momento con un delicioso vino rosado (sello de la casa) mini tartaletas saladas y bolitas de queso y nuez. Chillout total.
Un arco con vegetación marcaba el camino hacia la recepción. Bajo el cielo verde, mesas imperiales rectangulares y angulares personalizadas con detalles alusivos al lugar, caminos de tulipanes con burbujas de musgo y velas flotantes; enredaderas de vid con rosas y orquídeas. Para el back de novios una porción vertical del jardín invertido y una pista pintada a mano completaban el espacio en perfecto equilibrio.
La exquisita cena satisfizo los paladares más exigentes y en cuanto el postre se terminó, comenzó a sonar la música (gracias Dj Omar Flores Saher) y la celebración no se detuvo durante horas y horas. Sonrisas, abrazos, alegría, shots, mucho baile y mucho amor. Memorias que estoy seguro se quedaran en cada uno de los asistentes.
Las bodas que implican un reto son las mejores, muchos novios así ¡por favor! Chequen la transformación del lugar en la primera foto.













































































