Vámonos a uno de los sitios ideales para las celebraciones y también uno de los favoritos para quienes buscan una boda destino única. Ah y si los novios son los más divertidos, es una fórmula ganadora.
Laura y Eduardo son una de las parejas más divertidas y despreocupadas de las que me ha tocado planear su boda, desde que tuvimos la primera cita las bromas fueron parte del equipo y no pararon hasta el día, o mejor dicho, días de festejo. Hacer clic desde el primer momento hizo que me dieran total libertad para lograr lo que ellos buscaban: no importa el lugar, queremos pasarla bien, que sea una fiesta inolvidable para nosotros y nuestros invitados. ¡Arrancamos!
El destino elegido fue San Miguel de Allende una ciudad colonial sin par, con infinidad de sitios para conocer y lleno de actividades para pasar un muy buen rato, lo que hizo que algunos invitados (y colaboradores) se quedaran días adicionales al fin de semana que duro esta boda.
Les cuento que la hacienda elegida es una pasada, esta cuidadísima que te traslada a otra época, tiene un estilo colonial del siglo XIX y fue declarada patrimonio de la humanidad. Tiene varias locaciones interiores y exteriores que se adaptan perfectos a cualquier tipo de boda.
El viernes organizamos un rompe hielo con toque mexicano en un pequeño quiosco de la hacienda, mesas periqueras arriba y alrededor, una callejoneada al atardecer desde el quiosco hasta la plazuela por un caminito colonial, guiados por un burrito tequilero, una alegre estudiantina y cuatro novios que no dejaron de bailar todo el camino: Laura y Eduardo y dos mojigangas representándolos. Al llegar (y ya a punto de oscurecer) encendimos bengalas para que siguiera la fiesta, todos alrededor de los novios bailando, saltando y cantando de alegría. ¡WOW!
Llegó el día principal, los novios se prepararon en la hacienda acompañados de sus familias. La ceremonia se celebró en el Templo de la Purísima Concepción, otra joya colonial que cuenta con una de las colecciones pictóricas más impresionantes de la época. Una sesión por los callejones de San Miguel fue un acierto total, La catedral con estilo gótico tan característico sirvió de escenario, igual que todo el centro histórico para hacer unas fotos lo que le sigue de espectaculares. Cuando las vean no podrán negarlo, ah y los aplausos van para Diana Piñón.
Regresaron a la hacienda y la encontraron transformada, una gran carpa a la entrada, sobre la explanada, de la fuente al centro parecían brotar flores blancas y se desperdigaban por todo el lugar, por la mesas, se agolpaban en la mesa de novios y detrás de ellos.
La diversión comenzó temprano y se extendió hasta cerca de las 5 de la mañana. Por la pista desfilaron ritmos variados y nunca dejo de estar llena. La novia lanzo el ramo por el que todas lucharon como amazonas, el novio lanzo la liga por la que todos huyeron despavoridos, prefirieron ir por él para lanzarlo por el aire. La fiesta estaba por terminar pero los novios no querían. Por lo que se extendió un par de horas más, en las que el ímpetu no amaino, después de todo no te casas todos los días. Ese sería el slogan adecuado para esta boda. ¡Bravo Laura y Eduardo!
Les dejo las fotos y aprovecho para recordarles que si están por casarse, disfruten ese día como ningún otro, no se estresen, dejen que los demás se encarguen de todo y ustedes, solo sean felices. Nos vemos













































































